Consejos sencillos para una V feliz

Aprende cómo evitar infecciones y estimular el bienestar íntimo

Cámbiate el tampón o la compresa con frecuencia durante la menstruación.

La sangre tiene un pH alcalino que afecta a la acidez natural de la vagina. Por esta razón, la zona íntima es más vulnerable a padecer desequilibrios durante la menstruación. Cámbiate el tampón o la compresa regularmente y utiliza la menor absorción que puedas. Utilizar una protección de absorción excesivamente alta puede provocar fricción o sequedad.

Usa ropa interior de algodón y cámbiala diariamente.

Las bragas y los tangas de encaje pueden ser muy sexis, pero también pueden provocar rozaduras e irritaciones. Intenta usar ropa interior de algodón tanto como sea posible o escoge bragas sexis con la entrepierna de algodón.

Deja respirar a tu cuerpo.

Vestirse con ropa ajustada o materiales no transpirables, como el poliéster, puede crear un entorno cálido y húmedo que puede provocar rozaduras e irritarte la vulva. Para evitar irritaciones e infecciones, lleva ropa ancha, permeable y de materiales naturales, como el algodón, siempre que sea posible.

Fortalece el suelo pélvico.

Fortalecer los músculos del suelo pélvico es esencial para mantener una buena salud íntima para toda la vida, ¡por no mencionar los beneficios de mantener unas relaciones sexuales más estimulantes y controlar mejor la vejiga!

A partir de los 18 años, debes acudir regularmente al ginecólogo para descartar infecciones, anomalías y cáncer de cuello uterino. No es que sea la cita más agradable del año, pero en realidad es relativamente rápida e indolora, y los beneficios para la salud valen la pena.

Ve al baño tras tener relaciones sexuales.

Hacer pipí antes y después de tener relaciones sexuales ayuda a evitar infecciones urinarias. Estas se producen en el momento en que los gérmenes de la vagina se adentran en la uretra durante las relaciones sexuales. Asegúrate también de limpiarte las manos antes y después de tener relaciones sexuales para evitar la propagación de bacterias.

Lava las toallas con frecuencia y utiliza toallas limpias.

Utiliza solo tu toalla y límpiala con frecuencia. Las toallas son campos de cultivo para las bacterias. Utiliza una toalla limpia cada vez que te laves.

Lava tu zona íntima diariamente con un producto de cuidado íntimo equilibrado.

La zona íntima es uno de los lugares más sensibles del cuerpo. La vagina mantiene su delicado equilibrio de pH, lo que la mantiene limpia de forma natural y, por tanto, no necesita lavados internos (es decir, duchas vaginales). Mantén la limpieza externa y utiliza productos como Lactacyd, diseñados para la higiene íntima y que respetan los mecanismos propios del cuerpo.

Escucha a tu cuerpo.

Presta atención a los signos de que algo no funciona. Acude a tu médico si estás preocupada por tu bienestar íntimo. Recuerda que cada cuerpo es diferente; una actividad, producto, prenda o posición sexual que funcione en una mujer puede provocar problemas en otra.