Entender el pH y el ácido láctico

Mantén tu pH en equilibrio

La vagina posee una capa protectora natural que actúa como mecanismo de defensa contra patógenos e infecciones. Esta capa protectora es de naturaleza ácida, lo que significa que el pH vaginal fluctúa entre 3,8 y 4,5.

Esta acidez natural es importante, ya que las bacterias que causan enfermedades no crecen bien y no proliferan con facilidad en un entorno ácido. Esa es la razón por la cual un pH bajo es esencial para crear un buen equilibrio entre bacterias buenas y malas. Los lactobacilos son algunas de las principales bacterias responsables de mantener una flora vaginal saludable. Su producción de ácido láctico contribuye a proteger la acidez del entorno vaginal.

Importancia del ácido láctico

Los lactobacilos descomponen el glucógeno contenido en el moco vaginal. El resultado es la producción de ácido láctico, que crea un entorno ácido. Este entorno ácido fomenta el crecimiento de más lactobacilos, lo que inhibe la presencia de bacterias dañinas y evita infecciones. La vagina tiene sus propios mecanismos para protegerse, ya que sus paredes producen continuamente secreciones lubricantes y autodepuradoras y mantienen la acidez adecuada para evitar infecciones.

El ácido láctico es crucial para proteger la zona íntima. Mantiene un pH bajo en la vagina, y así preserva su capa protectora ácida. Por eso, todos los productos Lactacyd contienen ácido láctico y otros ingredientes naturales. Las condiciones en la vagina humana varían según las diferentes etapas de la vida (ciclo menstrual, embarazo, menopausia) y las actividades diarias. Cuando las condiciones cambian, también se altera el equilibrio natural de las bacterias, lo que puede causar molestias, irritaciones e incluso infecciones.